Fue por casualidad como me enteré. Saludé a una vieja amiga, laboriosa y exitosa diseñadora aquí en Second Life, y entre una y otra cosa me comentó que además de realizar sus construcciones y sus líneas de moda para mujer y hombre se dedicaba a fabricar cosas para otros que no saben o no quieren hacerlas.
El tema no es que me sorprendiera extraordinariamente pero sí excitó mi natural curiosidad. Quería conocer un poco más del asunto. Ni corto ni perezoso a los pocos días volví a contactar con mi amiga y comentamos el asunto con más detalle. En esencia se trata de fabricar para otro una serie de productos que se le entregan “full perm” y que éste comercializa con su marca.
Esto es en síntesis pero, lógicamente, quería y supongo que querréis conocer más detalles. ¿Qué se fabrica? Pues básicamente de todo. Esta amiga comercializa con su marca y en sus tiendas o en tiendas de terceros, mediante vendors, su línea de ropa para mujer y hombre. Además, como es lógico, porque sus modelos son bastante elaborados y de calidad, está acostumbrada a crear texturas, sculps,… y todo lo necesario para elaborar sus conjuntos y construcciones. Pues eso es lo que le piden que fabrique para otros: conjuntos completos de ropa o prendas individuales, texturas genéricas o específicas para sculps, sculps… de todo…
¿El precio? Pues básicamente cuando se fabrica algo para que otro lo comercialice con su marca y se entrega “full perm” se suele cobrar del orden de siete veces lo que pediríamos por ese objeto cuando lo vendemos restringido, es decir como lo compramos habitualmente en cualquier tienda. Eso quiere decir que cuando alguien encarga la fabricación de un determinado artículo, en principio amortiza a la séptima venta y obtiene beneficios a partir de la octava.
Me interesaban también algunos otros aspectos, como el grado de implicación de aquellos que encargan la fabricación, en la definición, diseño,… en definitiva, en el proceso creativo. Y, por lo que me comenta esta amiga, es-en general-escaso o inexistente. En ocasiones dan una idea o mandan fotos de la misma, me comenta, pero también me indica que ella se siente más cómoda cuando goza de total libertad en el proceso creador y así se lo sugiere a sus clientes que, generalmente, dejan hacer.
En cuanto a la propiedad, en general el acuerdo recoge el compromiso, por parte del fabricante (creador real y único del producto), de no comercializar el producto fabricado. Cierto es que este compromiso es un “acuerdo entre caballeros (o damas)” sin otro aval ni garantía que la propia palabra.
En definitiva el fabricante entrega a su cliente, contra el pago de una cantidad de cierta importancia, el producto “full perm” y se olvida de él. Será este último el que acoja la “criatura adoptada”, le ponga sus apellidos o “marca” y nos lo ofrezca en sus tiendas ciber_físicas, aquí en SL, o a través de la página www.xstreetsl.com (mercado virtual del mundo virtual). Sólo quedará una marca física imborrable que ligará el objeto a su creador y que, en definitiva, viene a ser el ADN de SL y que no es otra que la inscripción de “creador” que Linden Lab suministra a todos los objetos en sus propiedades o al editarlos.
A modo de curiosidad y aunque no voy a citar nombres, que conozco pero no vienen al caso, os diré que hay uno de estos comercializadores que posee varias tiendas de importantes proporciones y que sólo en xstreets tiene a la venta más de trescientos artículos. Se trata, lógicamente, de un empresario comercializador que contrata diversos “fabricantes”. No es pues una cuestión de pequeñas tiendecitas con las que se “entretienen” pequeños comerciantes, entre otros motivos porque el esfuerzo inversor no es “moco de pavo”.
Hasta aquí el comentario y la anécdota, pero me gustaría reflexionar un poquillo. No quisiera que fuera una reflexión a modo de “moralina” que ni pretendo, ni viene al caso… Creo que de discursos morales o pseudomorales venimos todos bastante curados. Para mí, salvo en lo esencial (protección de menores, respeto a los demás, a su honor, a sus libertades, educación y respeto a la propiedad, tanto físico_virtual como intelectual…), cuantas menos reglas mejor. Pero sí creo que este fenómeno es un indicativo más de dos cosas que cada vez, al menos para mí, más se confirman en este Second Life nuestro. Por una parte el grado de “madurez social” que se está alcanzando: una sociedad en la que cada vez existen “roles” más especializados y flujos y relaciones entre ellos más y más complejos. Es evidente que, en poco más de cinco años, por lo que me cuentan, se ha pasado de jugar con cuatro prims construyendo naderías a esta función empresarial_comercializadora de complejísimos elementos perfectamente texturizados, redes de marketing, inmensos bazares,… donde el más tonto tiene más de 15.000 items en su inventario (y luego nos quejamos cuando los sufridos administradores de las bases de datos de Linden Lab no “pierden” ese pendiente “cutre” de la oreja izquierda que nos regalaron en nuestro primer día SL).
Pero por otra parte y esto creo que lo digo con un cierto pesar, me hace barruntar-al menos a mí-que cada día más estamos repitiendo, aunque terriblemente exagerado y mucho más deprisa, el modelo social de nuestra Real Life al más puro estilo mercantilconsumista. Siempre he dicho que, aunque estrenemos nick y avatar y al menos 15.000 “cositas” más, aquí venimos nosotros, que no cambiamos, que somos los que somos: con nuestras virtudes (muchas) y nuestros defectos (pocos y pequeños)… pero, ¿es esto lo que queremos hacer en SL?¿no podríamos, no sé, intentar otras cosas?
Ahí os lo dejo. La respuesta es vuestra y mía y, creo, o al menos espero, aún está por escribir.
Cool Vella
Wilds Ruins (mi casa)_SL, junio de 2010
Para KEKA
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